29 noviembre 2009

Un montón de infinito...


Tengo un montón de infinito.... un hermoso hijo, una familia que acompaña, un trabajo estable, un ahijado nuevo que me moviliza el pasado y el futuro de sólo mirarlo, un amor... un grande y maravilloso amor, que siento y presiento constantemente, una carrera que elegí a la marchanta, hacer en el intento de terminar algún día...

Tengo, además, un placard desordenado que me molesta y que no logro ordenar luego de reunir las fuerzas necesarias para emprender semejante empresa. Es un placard chico, pero lleno... imagen que inequívocamente representa mi vida.

Tengo todo, todo, y no me siento capaz de ordenarlo de una puta vez, darle el lugar de importancia a lo realmente importante, y lo que me lastima, sacarlo y tirarlo sin vueltas (como las remeras que guardo y sé positivamente que no volveré a usar, por ejemplo, porque con ésta se me ve el ombligo y ya no me gusta andar ostentando mi primera juventud por ahí, como cuando la tenía).

Este año calendario se está terminado, y sin embargo siento que comencé a vivir hace unos meses... es genial, soy como el bebé que todavía vive en la inercia de su mamá... yo vivo en la inercia de la vida que me vive todavía pero que empiezo, de a poquito, a través del ensayo y error, a desprenderla, desaprenderla y emprenderla.

Hace algún tiempo observaba mi placard, en silencio, contemplando e intentando ver, como en mi vida, cuántas veces me había reído en un mes, y pude contar las veces con los dedos de una mano. Un placard lleno, y con bastante mugre, un montón de cosas presintiendo un montón de nada. Las imágenes se deslizaban hacia un cuadro de Pollock.

A veces pienso que sólo es cuestión de fijarse una meta y que la inercia sea ahora hacia ella, o varias. Pero para eso, es necesario ordenar, sin necesidad de obsesionarme, pero no puedo elegir qué meta preciso visualizar primero si está todo revuelto, satisfecho en el desorden, mezclado lo necesario con lo accesorio, lo de verano con lo de invierno...acaso sí, si por una cuestión de espacios fuese necesario mantener todo dentro de un mismo placard, dejar a mano lo indispensable según la estación del año... según el momento del camino hacia la meta en el que me encuentre... Una meta inminente, es ordenar, sin dudas, ordenarme y luego encontrarme para buscarme... y reírme, todo lo posible. Encaminarme certera, como pudiendo tomar cada uno de los trazos del cuadro de Pollock y crear con ellos una nueva figura, semejante a mi meta.

Meta: "fin al que se dirigen los deseos y acciones de alguien", fin... que muchas veces es el comienzo.
El infinito en algún momento tiene su origen.

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