25 mayo 2009

Tarde pero seguro...(literalmente)

La mayoría de la veces es con vos, pero no por vos... te aseguro que la vida es mejor desde que estás en ella, eso es pura verdad.
Se que es dicho que nunca es tarde (cuando en realidad siempre lo es), pero la intención es lo que cuenta (también es dicho):
Te pido perdón ahora que lo siento y lo pienso.
Te pido perdón antes de incendiarme otra vez.

Es difícil separar las aguas; pero seguro mucho más lo que me invade después.
La rutina me está enojando, junto con la falta de expectativa, la inexistencia de la ilusión, la desaparición del proyecto...
La ira contenida, la descomposición del aire en mi atmósfera, me ahogan, lo siento pero no quiero verlo, y siempre terminás en la línea de fuego, y todo es hipérbole.
No sos vos, inocente y bello ser, soy yo y mi otro yo, estúpidamente enfrentados.
Cuando me mirás con tus ojitos llenos de incertidumbre, me siento tan poco y tan mal.
Soy como el átomo de lo que quiera que quisiera ser, el problema es que decididamente hoy no sé bien qué ni quién; pero vos siempre estás ahí, completándome, enseñándome desde la repercusión de tu reacción a mi acción.
Soy complicada, jodidamente retorcida en muchos aspectos porque evidentemente no aprendí a escurrirme en lugar de retorcerme.
Me han y me he inoculado mucho feo. A veces lo saco con cariño y paciencia, solita, en un auto exorcismo; otras vomito sin mirar a quién; otras tantas es la hibridez entre el sentimiento de amor genuino y el "deber", que me confunden sumado a todo lo demás. Guarismo innecesario, acaso dúctil.
Soy yo también, la que reflexiono (tarde) y necesito volver el tiempo atrás en la ineludible exigencia de cambiar la acción.
Imposible volver el tiempo atrás (tan cierto como la parca), pero sí, factible cambiar la perspectiva y empezar de nuevo (otra vez); aún cuando devenga imposible salir exculpada, ilesa.

Comencemos: Recomience yo entonces. (Es una orden en el principio del orden).

(gritás tanto que no me dejás escuchar lo que decís)

08 mayo 2009

la herencia

Mi tía abuela es la mejor abuela de las tías.
Viene a visitarnos con su olor a abuela, a imagen y semejanza cuasi gemela de mi adorada abu María, y da un beso de increíble idéntica manera que su hermana mayor.

Sus manos han sido calcadas de las de mi abuela, su naríz y sus panqueques me retrotraen a mi infancia FELÍZ en compañía de uno de los grandes amores de mi vida.

Con mi abuela eramos compañeras, amigas, carne y uña se diría; unidas, pegadas, simbióticas. Ella ha sido mi nana, mi primera persona del primer presente. Cuando lloraba ella me consolaba con su infinito abrazo y me decía "no llore minha filhinha". Teníamos una relación tan intensa que he llegado a pasar semanas enteras en su casita, pequeña e inmensa en mi alegría por su mera compañía, que hasta en la complicidad más íntima entre los extremos de las generaciones (yo 8 ella 70), fantaseábamos con vivir juntas buscando colegio al cual cambiarme (yo Urquiza, ella Floresta).

Qué caso con mi tercera generación hacia arriba. No he sido bendecida con longevos exponentes de mi sangre en espejo experimentado, la historia viva.

Cada vez que veo a la tiabu, la avasallo con preguntas genealógicas de la rama materna, extensa, frondosa y extinta en su mayoría genuina.

Lamentablemente, la vida con sus condimentos nacidos del árbol del egoísmo humano, ha borrado literalmente la posibilidad de conocer particularidades de mi genealogía paterna, salvo los detalles y anécdotas que me cuenta mamá que le contó papá (mientras vivía) que dedujo que la abuela le reprochó al abuelo. Patterfábulas.
Cuánto verdad. Cuánto mentira para tapar otras verdades. Cuánto invento para evitar literalmente la verdad, borrarla, desaparecerla.

Tengo algunos datos, puedo armarme un mapa genético de mi rama paterna, pero a decir verdad, y vistas las realidades de la mayoría de mis consanguíneos y políticos parientes, ese mapa gen-"ético" y genea-"lógico" se torna bastante nefasto. Porque lamento tanto el egoísmo de muchos de ellos, lamento su soberbia, lamento su mediocridad, su desinterés, su mezquindad, su maldad, su aciaga cercanía...

Digamos que mi familia comienza a escribir su historia viva a partir de mis padres, hermanos, tiabu y abuela María. Y por suerte somos de hablar(nos) mucho muchísimo.
Diremos que mi familia es sumamente prolífica, existen mis parientes por todos los recovecos de esta ciudad, pero he sido beneficiada al extraviarlos del camino... gente que no.



(Ironía o psicosomasis:
hoy papá hubiese cumplido 65 años,
hope he would´ve been sixty four last year).




Sentí

Pienso pienso pienso... pienso lo que siento.

Qué pasa con los sentimientos, pero en el más estricto de los sentidos: senti-miento. Dicho así suena elocuente con mi sensación. Mentimos? Sentimos? Mentimos lo que sentimos? Sentimos que le mentimos? SentiMiento. Ojalá no hubiera dado rienda suelta a mi verborragia tipográfica, sería mucho menos engorroso que los pensamientos no corten nunca su cordón umbilical con nuestra mente.

A veces es mejor que se los lleve el viento, o el demonio. Al diablo con ellos!

Me voy a dormir, y a soñarlos. Mis sueños son más contemplativos conmigo porque nunca vuelven a este espacio ni tiempo, se guardan en su/mi limbo o inconsciente o donde el próximo estudioso diga, donde sea, pero me dejan vivir en paz.

Soñar no cuesta nada, pensar te quita el sueño.