08 mayo 2009

la herencia

Mi tía abuela es la mejor abuela de las tías.
Viene a visitarnos con su olor a abuela, a imagen y semejanza cuasi gemela de mi adorada abu María, y da un beso de increíble idéntica manera que su hermana mayor.

Sus manos han sido calcadas de las de mi abuela, su naríz y sus panqueques me retrotraen a mi infancia FELÍZ en compañía de uno de los grandes amores de mi vida.

Con mi abuela eramos compañeras, amigas, carne y uña se diría; unidas, pegadas, simbióticas. Ella ha sido mi nana, mi primera persona del primer presente. Cuando lloraba ella me consolaba con su infinito abrazo y me decía "no llore minha filhinha". Teníamos una relación tan intensa que he llegado a pasar semanas enteras en su casita, pequeña e inmensa en mi alegría por su mera compañía, que hasta en la complicidad más íntima entre los extremos de las generaciones (yo 8 ella 70), fantaseábamos con vivir juntas buscando colegio al cual cambiarme (yo Urquiza, ella Floresta).

Qué caso con mi tercera generación hacia arriba. No he sido bendecida con longevos exponentes de mi sangre en espejo experimentado, la historia viva.

Cada vez que veo a la tiabu, la avasallo con preguntas genealógicas de la rama materna, extensa, frondosa y extinta en su mayoría genuina.

Lamentablemente, la vida con sus condimentos nacidos del árbol del egoísmo humano, ha borrado literalmente la posibilidad de conocer particularidades de mi genealogía paterna, salvo los detalles y anécdotas que me cuenta mamá que le contó papá (mientras vivía) que dedujo que la abuela le reprochó al abuelo. Patterfábulas.
Cuánto verdad. Cuánto mentira para tapar otras verdades. Cuánto invento para evitar literalmente la verdad, borrarla, desaparecerla.

Tengo algunos datos, puedo armarme un mapa genético de mi rama paterna, pero a decir verdad, y vistas las realidades de la mayoría de mis consanguíneos y políticos parientes, ese mapa gen-"ético" y genea-"lógico" se torna bastante nefasto. Porque lamento tanto el egoísmo de muchos de ellos, lamento su soberbia, lamento su mediocridad, su desinterés, su mezquindad, su maldad, su aciaga cercanía...

Digamos que mi familia comienza a escribir su historia viva a partir de mis padres, hermanos, tiabu y abuela María. Y por suerte somos de hablar(nos) mucho muchísimo.
Diremos que mi familia es sumamente prolífica, existen mis parientes por todos los recovecos de esta ciudad, pero he sido beneficiada al extraviarlos del camino... gente que no.



(Ironía o psicosomasis:
hoy papá hubiese cumplido 65 años,
hope he would´ve been sixty four last year).




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