Pienso pienso pienso... pienso lo que siento.
Qué pasa con los sentimientos, pero en el más estricto de los sentidos: senti-miento. Dicho así suena elocuente con mi sensación. Mentimos? Sentimos? Mentimos lo que sentimos? Sentimos que le mentimos? SentiMiento. Ojalá no hubiera dado rienda suelta a mi verborragia tipográfica, sería mucho menos engorroso que los pensamientos no corten nunca su cordón umbilical con nuestra mente.
A veces es mejor que se los lleve el viento, o el demonio. Al diablo con ellos!
Me voy a dormir, y a soñarlos. Mis sueños son más contemplativos conmigo porque nunca vuelven a este espacio ni tiempo, se guardan en su/mi limbo o inconsciente o donde el próximo estudioso diga, donde sea, pero me dejan vivir en paz.
Soñar no cuesta nada, pensar te quita el sueño.
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