29 julio 2009

Volando voy.

Permiso, Dioses.
Aprovecho la vigilia para avisarles que de la palma de su mano saltaré desde mi enanismo emocional, y voy a volar un rato.

Liberalmente, volaré en compañía de M. para ver salir el sol en su carita.

Viajaré lejos para encontrarme. Muy cerquita de M. para reencontrarnos.
En lo que a mí respecta, y ya que siempre me he estado yendo, seguro o al menos, debo haber recorrido tres mil quilómetros. Deberé hallar(me) paz, un poco al menos. Aunque un poco de infinito... es un montón.

M. está emocionadísimo. Voy a volar a los siete años, tengo mucha suerte no? (ha dicho con una sonrisa que envidiaría el mismo horizonte).

Y su amor me vale infinito, me ha puesto alas desde hace siete años, tengo mucha suerte no? (he dicho deseando que su inocencia me valga de combustible espiritual, siempre).

Con su permiso, Dioses. Sostengan en su palma al gigante en el cielo mientras M. y yo recorremos la ruta aérea, como he dicho, para reencontrarnos felices lejos de aquí, cerca el uno del otro.

Fly, baby, fly.
Make your mother sigh
She´s old enough to know better
(really?)

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