Viene envolviéndome (afortunadamente) una atmósfera Beatle desde hace algún tiempo.
Es noticia la remasterización de todos los discos de los cuatro de Liverpool. Está en los diarios (no miro tele pero calculo que algo habrá salido también), en la radio, programa que escucho, alude en algún momento a esta novedad.
Salgo del Subte y lo primero que veo colgado en el quiosco de diarios que siempre me avisa mirar mientras camino (y dejar de leer el libro andando por Florida) es un poster enorme que dice Abbey Road, y la mítica tapa del disco.
El Musimundo de la esquina de mi trabajo, tiene su vidriera invadida de laptops y promociones beatlenianas.
La primera vez que salimos, sin conocerme aún ni mucho menos mi amor por su música, viene a buscarme con un libro de regalo, que describe en su inicio (primera página y todo), una situación musicalizada por Norwegian Wood... y la historia alude constantemente a canciones de los Beatles.
Domingo pasado. La tarde me va despidiendo despacito, se yuxtapone con la noche, y cae del cielo mi brother (debo reconocer que suele caer de abajo para arriba él, me pesa bastante, pero esta vez seguro fue del cielo), y me dice: tengo algo para vos.
Y ahí nomás me chantó su mp3 , lo conectó a mi compu y me revoleó una avasallante ilegal bajada de la colección completa remasterizada de los Beatles.
Fue raro... me encantó la idea de tener toditos los discos en una misma carpeta, digital, y ya no dispersos entre mi habitación y la de M., unos por aquí otros por allá. Excelente metodología aplicada al paradigma de la velocidad en este siglo, aunque me gusta la ceremonia de la apertura de la caja (reconozco envidia en quienes pudieron sacar el disco del sobre de cartón tomarlo entre las dos manos y ponerle la púa), tomar el cd entre el índice en el agujero y el pulgar sin tocar "lo plateado", y digitar play con emoción.
Encontré armónicas que nunca había escuchado en los temas (y reconozco que los he desmenuzado, masticado despacito, deshaciendo cada instrumento para conocer su diálogo en la canción)... así también me llevé una tremenda desilusión cuando en la última parte de Happiness is a warm gun, esperaba los coros del final mientras Lennon vomita When I hold you, in my arm... Y NO ESTABAN!, me indigné! me sentía renga, me faltó el aire, fue rarísimo. Puteé al técnico remasterizador por su atropello a la sensibilidad mundial con la huelga de esas armonías (Bang bang, shup shup). Le hubiese hecho bang bang con un 38 sobre los dedos al momento de cortarlas, dejá eso ahí o te prendo fuego la mano, asesino!
Por suerte, desperté de la pesadilla cuando, volviendo a escuchar la canción al otro día, y habiéndome persignado en clave de Sol, descubrí que tenía uno de los parlantes mal conectado. Un mal momento, nada más. I could work it out.
No sé por qué, me deja una extraña sensación escuchar los discos tan... pulcros. Necesito lo añejo al momento de deleitarme con la música Beatle, necesito los ruidos, necesito lo que intuyo y no escucho, necesito seguir esmerándome buscando naturalmente cada voz en las armonías de sus voces, cada sublime encastre de su afinación, sus acordes rarísimos. Con ellos aprendí armonía, sin dudas. Con ellos entendí que lo clásico, no sólo implica un momento histórico de concepción de la música.
Poco me importa para qué cuernos sacaron y se esemeraron en estas reediciones, no es tema de mi incumbencia en este momento, pero evidentemente, el único hueco que cubrió esta colección, es el de los discos que me faltaba subir a la compu.
Las ganas de escucharlos, están intactas... desde hace 25 años de mi historia (y gracias a Mafalda), siempre aparecen intempestivamente, como los escarabajos de la arena, como los bellos ritmos.
Comentario afrodiano (adjetivo cyberinventado):
el mismo domingo,
mientras escuchaba She said she said,
justito él me llamó.
Nuestra historia está musicalizada por Beatles, sin duda,
y que, regalo al fin, deberé agradecerle a los dioses.
el mismo domingo,
mientras escuchaba She said she said,
justito él me llamó.
Nuestra historia está musicalizada por Beatles, sin duda,
y que, regalo al fin, deberé agradecerle a los dioses.

escuché pepper y me gustó que algunas cosas se escuchen mas fuertes y claras.
ResponderEliminaraparicio aguaribay.
Es como si le hubieran puesto pepper a Pepper, fuerte y claramente.
ResponderEliminarMe gusta la comida picante, le diré, qué placer escuchar ese olorcito, sino dígamelo usted con ese don, aparicio aguaribay (su nombre me sabe a sapucay).