Qué caso con esta deliciosa noche de lluvia y mi insomnio que se le enamoró perdidamente...
Pienso... Cómo se le va a ir la mísitica al carajo cuando mañana el despertador, antes de las 7, le sacuda la existencia e intente en vano despabilarle la boludéz de las cavilaciones absurdas y existenciales (que de ninguna manera publicaré en el blog, nunca me haría eso).
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